domingo, 4 de febrero de 2018
Viaje de novios
Al día siguiente nos levantamos temprano para desayunar y nos fuimos a la iglesia del Cerro, cerca del piso. Nos llamo la atención que en la comunión los niños corrían hacia el altar y parecían palomitas que volaban. Era dos de Mayo y nos hizo una esplendida mañana de sol con un cielo azul precioso. Nos fuimos a comer a un bar que estaba en el mismo edificio, por cierto que pedimos rabo de toro pero lo que nos pusieron no nos gusto nada, aumentamos el postre. Mas tarde llame por teléfono a radio-taxi para que fueran a recogernos a las una y media .Puntualmente llego el coche y nos dirigimos a la estación de Renfe para coger el talgo, que previamente habíamos reservado los billetes para Madrid.
Hicimos un viaje muy tranquilo. Isa aprovecho y con el ruido del tren echo un sueñecito. Como era fin de semana con fiesta incluida, el tren iba completo y nuestra sorpresa fue que al llegar nos tiraron todas las maletas al andén y para cogerlas tuvimos que abrirnos paso a codazos porque todos tenían mucha prisa, especialmente los soldados que regresaban al cuartel. Luego para coger un taxi nos vimos negros, ya que se abalanzaban y no nos dejaban acercarnos siquiera. Por fin un taxista les llamo la atención y nos pudimos subir y dirigirnos al hotel Rosalia de Castro en la calle Fuencarral.
Al llegar al Hotel, le dije al taxista que se esperara hasta que entrara y me confirmaran en recepción que la reserva estaba correcta y teníamos la habitación preparada.
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