domingo, 1 de octubre de 2017
Mi juventud
Pasaron los días, comencé a estudiar en mi casa por libre tercero de bachillerato y el mes inmediato a los exámenes mes de Junio, me solía apuntar a una academia, instalada en donde actualmente se encuentra la biblioteca Municipal, que estaban las escuelas públicas. Yo en mi casa estudiaba mucho todo el día y cuando fuimos a examinarnos al Instituto Eslava (Cabra), cual fué la sorpresa de todos, profesores y compañeros al entregarnos los cuadernos de notas,que el único que había aprobado con magnífica calificación era yo.
Después me preparé para cuarto curso y tambíen aprobé. Seguidamente me presente para revalida y no superé la segunda parte.
Entonces como no había dinero en casa para seguir estudiando, me planteó mi padre que me fuera a Alemania (eran los tiempos de emigración española).
En casa siempre hemos tenido algún negocio, primero fue tienda de ultramarinos, después, estanco de la Tabacalera, mas tarde venta de Lotería Nacional y por último (cuando murió mi padre), comenzamos otra vez con la tienda de comestibles, pescado congelado y algo de droguería. Comenzamos a matar cerdos en el Matadero Municipal, yo me encargaba de buscarlos a través de un corredor de ganado y por las mañanas iba en mi carrito a recogerlo, con el cántaro para la sangre (ingrediente principal de la morcilla) ,y una bolsa con los menudos, asaduras, tripas, y demás.
También vendíamos pipas de plantón que las lavábamos con agua y sal y después las llevaba al horno de la calle Pedro Ruiz, para tostarlas. Se vendían cinco kilos cada día. a la gente les encantaba y por la noche era un chorreo continuo para comprar un cartucho de pipas calentitas y saladas. recien traidas del horno.
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