viernes, 29 de septiembre de 2017
De nuevo en mi querido pueblo de La Rambla
Cuando regresé a mi casa me encontraba muy desmejorado y delgado, entonces mis padres de acuerdo con mis titas, que se encontraban de temporada en el cortijo de "La Puerca baja", decidieron que me fuera con ellas para restablecerme , así que aquello fué para mi unas vacaciones , era libre para hacer lo que quería y me encantaba por las tardes pasear a caballo con mi tito Rafael y por las noches quedarnos juntos charlando hasta altas horas de la madrugada, comiendo melón que seleccionamos los mas dulces y también desgranábamos plantones de pipas de girasol y así se nos pasaban las horas casi hasta el amanecer,
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Cuando cumplí siete años me llevaron mis padres al Colegio de los Trinitarios, y nos recibió el padre Joaquín, padre maestro y encargado de la clase, que contaba con 40 niños y tenían edades comprendidas entre los siete hasta los dieciseis años. Tres cursos antes había ingresado mi hermano Joaquin quien destacaba en la clase por su inteligencia y era muy apreciado por el profesor. En este colegio comencè a hacer amigos de la niñez, los cuales hoy después de muchos años, aún conservamos lazos de amistad y compañerismo muy profundo.
Pasados tres años trasladaron al padre Joaquin, ya algo mayor, a un convento de Antequera (él era vasco concretamente de Vergara), este fraile era muy adelantado para su época y enseñaba muy bien. La base de mis conocimientos que me sirvieron como cimientos para después en mi vida de estudiante y profesional en el trabajo se los debo a él.
Se incorporó un nuevo profesor que fué el Padre José Manuel, natural de Campo de Criptana (Ciudad Real), yo ya tenia diez años y entablamos una relación de profesor, guia espiritual, confesor, conmigo que era su alumno preferido de la clase.
Por aquel entonces me llegó una luz espiritual que yo lo tomé como vocación sacerdotal y se lo comenté al padre José Manuel, y por supuesto a mis padres.
Estos al principio de comentarles lo que me gustaría hacer, se quedaron indecisos, pero más tarde y con el tiempo, tras informarse de otras personas con más experiencia, decidieron darme su consentimiento para ingresar en un colegio de "Serafinillos" , en Alcazar de San Juan (Ciudad Real). Este acontecimiento destacable en mi vida sucedió en el año 1.954, estuve durante dos cursos y medio, hice el ingreso y primero en un curso, segundo de bachillerato y cuando comencé tercero, me tuve que venir mi casa, por problemas de salud, me fui quedando muy delgado. Eran los años de escasez de la pos-guerra y gracias a que nos llegaba de los americanos, leche en polvo, mantequilla y queso, nos manteniamos.
Me quedan muy buenos recuerdos de ese periodo de tiempo que fué vivido muy intensamente, durante esos dos años y algo, que estuve aislado de mi familia, porque solo venia a visitar a mi familia una vez al año (20 días).
Pasados tres años trasladaron al padre Joaquin, ya algo mayor, a un convento de Antequera (él era vasco concretamente de Vergara), este fraile era muy adelantado para su época y enseñaba muy bien. La base de mis conocimientos que me sirvieron como cimientos para después en mi vida de estudiante y profesional en el trabajo se los debo a él.
Se incorporó un nuevo profesor que fué el Padre José Manuel, natural de Campo de Criptana (Ciudad Real), yo ya tenia diez años y entablamos una relación de profesor, guia espiritual, confesor, conmigo que era su alumno preferido de la clase.
Por aquel entonces me llegó una luz espiritual que yo lo tomé como vocación sacerdotal y se lo comenté al padre José Manuel, y por supuesto a mis padres.
Estos al principio de comentarles lo que me gustaría hacer, se quedaron indecisos, pero más tarde y con el tiempo, tras informarse de otras personas con más experiencia, decidieron darme su consentimiento para ingresar en un colegio de "Serafinillos" , en Alcazar de San Juan (Ciudad Real). Este acontecimiento destacable en mi vida sucedió en el año 1.954, estuve durante dos cursos y medio, hice el ingreso y primero en un curso, segundo de bachillerato y cuando comencé tercero, me tuve que venir mi casa, por problemas de salud, me fui quedando muy delgado. Eran los años de escasez de la pos-guerra y gracias a que nos llegaba de los americanos, leche en polvo, mantequilla y queso, nos manteniamos.
Me quedan muy buenos recuerdos de ese periodo de tiempo que fué vivido muy intensamente, durante esos dos años y algo, que estuve aislado de mi familia, porque solo venia a visitar a mi familia una vez al año (20 días).
viernes, 22 de septiembre de 2017
jueves, 21 de septiembre de 2017
Los mejores años de niño, me llevaba mi hermana con tres años al colegio de las Mercedarias, me decían en casa que era muy travieso y desinquieto. Mi maestra se llamaba Sor Sacramento, yo la recuerdo joven, morena y con mucho carácter. Ella me enseño a leer y escribir y fuí aprendiendo muchas cosas nuevas. Se encontraba en el convento una monja filipina ya jubilada que se llamaba Sor Francisca, y me dijo que cuando estuvo más joven en este colegio, fue maestra de mi madre. Un día me aviso que fuera a su habitación cuando saliera de mi clase, yo fui a verla con algo de miedo porque pensaba que iba a regañarme por alguna trastada, pero cual fué mi sorpresa cuando me tomó en su falda y me regalo un cartucho de caramelos que eran mi debilidad. Después cuando fuí a mi casa se lo conté a mi madre, quien me dijo con más detalles que esta monja con rasgos filipinos en su cara, había sido su maestra cuando niña y la queria mucho.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Hoy voy a comentar a mis abuelos maternos Joaquin Jimenez del Rosal y Joaquina Cabello de los Cobos Escribano nacidos en La Rambla, calle Trinidad y Llano de la Estrella era una casa muy grande para poder albergar a su 18 hijos nacidos dos de los cuales dos murieron poco poco después de su nacimiento:
Isabel - Soltera
Fernando - casado con Concha Aguilar Luna
Mariana - casada con Alberto Soria,
Martin, - casado con Dolores Jimenez,
Joaquin - casado Pilar Herrera Corpas,
Lorenzo - casado con Rafaela Cabello
Dolores - casada con Antonio Adamuz
Francisa - soltera
Antonia - soltera,
José - casado con Pilar Aguilar Luna
Ramón - soltero
Maria Jesús - casada con Rafael Luque Pizarro
Gabriel - soltero.
Rafael - soltero
Concepción - casada con José Muñoz Prieto
Isabel - Soltera
Fernando - casado con Concha Aguilar Luna
Mariana - casada con Alberto Soria,
Martin, - casado con Dolores Jimenez,
Joaquin - casado Pilar Herrera Corpas,
Lorenzo - casado con Rafaela Cabello
Dolores - casada con Antonio Adamuz
Francisa - soltera
Antonia - soltera,
José - casado con Pilar Aguilar Luna
Ramón - soltero
Maria Jesús - casada con Rafael Luque Pizarro
Gabriel - soltero.
Rafael - soltero
Concepción - casada con José Muñoz Prieto
lunes, 11 de septiembre de 2017
Mi abuela Mamabel me solía contar muchas historias cuando nos sentábamos en la mesa del salón, y a mi me encantaba escucharla y preguntarle cosas. Nos quedábamos en casa con ella, porque mis padres solían salir a pasear y también a visitar a casa de mis titas (calle Llano de la Estrella) que se encontraba dos casas más arriba que la nuestra.
Me contaba que allí en Maníla lo primero que hacia por las mañanas era darle instrucciones al personal para que supieran que debían hacer durante el día.
A la encargada de la cocina les decía lo que tenia que comprar (carne, pescado. verduras, fruta y dulces, y posteriormente se pasaba el chófer con la furgoneta para su recogida y traslado a casa.
Al personal de limpieza (casi todas filipinas nativas), les decía la ropa que tenían que lavar, planchar y posteriormente ella misma con unas auxiliares se encargaba de colocar en los oportunos armarios y en las correspondientes habitaciones.
Me contaba que allí en Maníla lo primero que hacia por las mañanas era darle instrucciones al personal para que supieran que debían hacer durante el día.
A la encargada de la cocina les decía lo que tenia que comprar (carne, pescado. verduras, fruta y dulces, y posteriormente se pasaba el chófer con la furgoneta para su recogida y traslado a casa.
Al personal de limpieza (casi todas filipinas nativas), les decía la ropa que tenían que lavar, planchar y posteriormente ella misma con unas auxiliares se encargaba de colocar en los oportunos armarios y en las correspondientes habitaciones.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Mi padre era un entusiasta de la zarzuela, además cantaba muy bien como aficionado de primera clase, y de hecho formaron un grupo de amigos y cantaban en un teatro principal de Manila como apasionados por ese mundo de la canción tan especialmente española. Estos bohemios de la lírica obtuvieron varios premios por su dedicación y buen hacer y eran muy queridos por el publico que frecuentemente presenciaban las zarzuelas que montaban en escena.
Es una pena que de esas fechas no haya quedado ninguna grabación de sus canciones y las voces tan fabulosas que tenían. Así ahora si existiera podríamos escucharlas y disfrutar la familia y amigos.
Es una pena que de esas fechas no haya quedado ninguna grabación de sus canciones y las voces tan fabulosas que tenían. Así ahora si existiera podríamos escucharlas y disfrutar la familia y amigos.
jueves, 7 de septiembre de 2017
lunes, 4 de septiembre de 2017
A mi padre Rafael Luque Pizarro y a mi abuela Isabel Pizarro Fernandez, no les sentaba muy bien el clima de calor y humedad de Manila y tuvieron que volver a España.
Al regresar a la ciudad en la que actualmente vivo, conoció a una señorita hija de unos parientes lejanos y se enamoraron y estuvieron saliendo para conocerse.
Se trataba de mi tita Paca, que fue una gran persona y nos quería a toda mi familia con delirio.
Como quiera que mi padre y mi abuela se fueron de nuevo a Manila, dejaron de relacionarse personalmente Y así despues de otros seis años regresaron. Al visitar la casa de mis abuelos como era su costumbre, conoció mi padre a Maria Jesús (mi madre), y quedó entusiasmado y con los días se enamoraron los dos.
Al regresar a la ciudad en la que actualmente vivo, conoció a una señorita hija de unos parientes lejanos y se enamoraron y estuvieron saliendo para conocerse.
Se trataba de mi tita Paca, que fue una gran persona y nos quería a toda mi familia con delirio.
Como quiera que mi padre y mi abuela se fueron de nuevo a Manila, dejaron de relacionarse personalmente Y así despues de otros seis años regresaron. Al visitar la casa de mis abuelos como era su costumbre, conoció mi padre a Maria Jesús (mi madre), y quedó entusiasmado y con los días se enamoraron los dos.
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