Mi abuela Mamabel me solía contar muchas historias cuando nos sentábamos en la mesa del salón, y a mi me encantaba escucharla y preguntarle cosas. Nos quedábamos en casa con ella, porque mis padres solían salir a pasear y también a visitar a casa de mis titas (calle Llano de la Estrella) que se encontraba dos casas más arriba que la nuestra.
Me contaba que allí en Maníla lo primero que hacia por las mañanas era darle instrucciones al personal para que supieran que debían hacer durante el día.
A la encargada de la cocina les decía lo que tenia que comprar (carne, pescado. verduras, fruta y dulces, y posteriormente se pasaba el chófer con la furgoneta para su recogida y traslado a casa.
Al personal de limpieza (casi todas filipinas nativas), les decía la ropa que tenían que lavar, planchar y posteriormente ella misma con unas auxiliares se encargaba de colocar en los oportunos armarios y en las correspondientes habitaciones.
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