Mi padre era un entusiasta de la zarzuela, además cantaba muy bien como aficionado de primera clase, y de hecho formaron un grupo de amigos y cantaban en un teatro principal de Manila como apasionados por ese mundo de la canción tan especialmente española. Estos bohemios de la lírica obtuvieron varios premios por su dedicación y buen hacer y eran muy queridos por el publico que frecuentemente presenciaban las zarzuelas que montaban en escena.
Es una pena que de esas fechas no haya quedado ninguna grabación de sus canciones y las voces tan fabulosas que tenían. Así ahora si existiera podríamos escucharlas y disfrutar la familia y amigos.
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