viernes, 8 de septiembre de 2017

   Mi padre era un  entusiasta de la zarzuela, además cantaba muy bien como aficionado de primera clase,  y de hecho formaron un grupo de amigos y  cantaban en un teatro principal de Manila como apasionados por ese mundo de la canción tan especialmente española. Estos bohemios de la lírica  obtuvieron varios premios por su dedicación y buen hacer y eran muy queridos por el publico que frecuentemente presenciaban las zarzuelas que montaban en escena.

   Es una pena que de esas fechas no haya quedado ninguna grabación de sus canciones y las voces tan fabulosas  que tenían. Así ahora si existiera podríamos escucharlas y disfrutar la familia y  amigos. 

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